México registró en mayo de 2025 una expansión en su fuerza laboral, con 61.7 millones de personas en la Población Económicamente Activa (PEA), un aumento de 237 mil respecto al año anterior. Sin embargo, este dato alentador llegó acompañado de una señal de alarma: el 54.9% de la población ocupada trabaja en la informalidad, superando el 54.4% registrado en mayo de 2024, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI.
Más empleo, pero sin derechos
Aunque el número de personas ocupadas llegó a los 60 millones, solo 154 mil nuevos empleos se sumaron en el último año. Y más de la mitad de estos empleos no ofrecen seguridad social, contratos formales ni protección legal.
La informalidad no solo implica precariedad, también afecta directamente la calidad de vida y limita el acceso a pensiones, salud y estabilidad financiera.
Desigualdad de género en el empleo
El golpe más fuerte lo recibe la participación laboral femenina.
- La participación económica de las mujeres cayó a 45.8%,
- mientras que la de los hombres subió a 74.9%.
- 282 mil mujeres dejaron el mercado laboral,
- mientras 436 mil hombres se sumaron.
Este retroceso confirma los retos estructurales de género en el mundo del trabajo en México.
Otros indicadores laborales
- La subocupación (personas que trabajan menos de lo que quisieran) bajó de 7.4% a 7.1%. La tasa de condiciones críticas de ocupación se redujo a 32.4%.
- La tasa de participación económica general bajó a 59.5%.
- La población fuera del mercado laboral creció en 2 millones.
Los sectores con mayor crecimiento en ocupación fueron:
- Servicios
- Comercio
- Industria manufacturera
- Transporte
- Agricultura
- Gobierno
Expertos advierten: “La informalidad es una bomba de tiempo”
Especialistas en economía laboral señalan que, aunque el crecimiento en la ocupación puede interpretarse como un signo de recuperación económica, el aumento en la informalidad es un riesgo estructural.
“Más personas trabajan, pero en condiciones precarias. Esto perpetúa la desigualdad y deja a millones sin acceso a salud, pensión ni derechos básicos laborales”, advierten.
México necesita algo más que generar empleos: necesita garantizar que esos empleos sean dignos, formales y con derechos. De lo contrario, el crecimiento laboral será una ilusión insostenible.